Sumeria, orfebrería y arte decorativo.





Sobre mediados del milenio III a.C. surge en la baja Mesopotamia una de las primeras grandes civilizaciones conocidas,  Sumeria. Esta cultura creará unas fuertes bases que perdurarán e influirán a las demás culturas de la zona durante siglos. La primeras ciudades estado nacen en este momento creando una cultura única que se valdrá del arte para dar cohesión a su sistema político y mantener la sociedad cohesionada.     

Lamentablemente no quedan grandes restos de la arquitectura de esta cultura, debido al uso de materiales blandos como el adobe. Aunque su arte predilecto fue la escultura la cual alcanzó un gran valor social. En sus inicios los temas religiosos y espirituales dominaban el panorama donde las figuras de los dioses y reyes dioses se representaban con gran intensidad pero, poco a poco se paso a una escultura mas cotidiana que buscaba destacar la importancia de los reyes y la vida cotidiana con escenas de batallas, banquetes, agrícolas, etc. 

Pero nuestro destino nos lleva quizá a uno de los artes que mas información cultural nos ha aportado sobre los sumerios, la orfebrería. Concretamente nos vamos a centrar en los tesoros hallados en el Cementerio Real de Ur, descubierto en 1922 por el equipo del arqueólogo inglés Sir Leonard Woolley.

El estandarte de Ur.

Panel de la paz.
Panel de la guerra.

La pieza esta compuesta por dos paneles rectangulares, los que se hallan sobre estas líneas, y otros dos de forma trapezoidal. Se trata de una caja de madera hueca decorada con detalladas figuras de nácar e incrustadas sobre un fondo de lapislázuli. Las figuras representadas se caracterizan por presentar una perspectiva jerárquica y torcida (cuerpo en posición frontal y cabeza y extremidades de perfil, al estilo de Egipto). Vemos hieratismo en las figuras y una falta absoluta de proporción. El autor logra que diferenciemos a las figuras gracias al uso de elementos simbólicos como el unos de Kaukanes, objetos religiosos o alimentos.

Los dos paneles principales reciben el nombre de Panel de la Guerra y Panel de la Paz.

Panel de la guerra: se encuentra dividido en tres hileras que narran un capitulo bélico. La acción transcurre desde abajo hacia arriba y de izquierda a derecha. En la primera hilera nos narra el inicio del asalto con los carros guiados por aurigas, cada carro representa una fase distinta de la carga. 
En la hilera central la infantería marcha sobre los enemigos en una perfecta formación. La otra mitad de la hilera muestra dos secuencias más, en una asistimos al combate cuerpo a cuerpo entre los soldados de mayor rango que arrasan a sus enemigos, en la otra se representa la huida del enemigo y las humillaciones a las que les someten los vencedores. 
Finalmente, en la hilera superior asistimos a la ceremonia de rendición donde vemos representado al rey, la figura de mayor tamaño y que encabeza el séquito, seguido de diversas figuras que descienden en tamaño a la par que desciende su importancia. Ante el rey vemos otra escena donde los prisioneros son conducidos ante el monarca para que este decida su suerte.

Panel de la paz: Continua la narrativa del panel anterior y detalla en banquete tras la victoria sobre los enemigos. Como vemos se halla también dividido en tres hileras. En la primera se representa una procesión con las provisiones y las ofrendas ceremoniales llevadas por los vencidos. En el central nos muestra a los ciudadanos de Ur portando las faldas de flecos sumerias. Estos transportan ganado para los sacrificios y alimentos para el banquete. En el superior se nos muestra el baquete en todo su auge presidido por el monarca, de mayor tamaño que el resto. 



El carnero encaramado al Árbol de la Vida.

Esta figura de 40 cm está realizada en oro, plata y lapislázuli. Es un símbolo de fertilidad que representa una creencia sumeria sobre el dios Dumuzi la cual dice que los animales protegidos y alimentados por el dios podían trepar por el Árbol de la Vida. 
Esto nos da a entender la importancia que tenían los animales en la cultura sumeria. 
Parece que esta estatúa formaba un conjunto con la siguiente obra que vamos a ver, el arpa real con cabeza de toro.



El arpa real con cabeza de toro.

Realizado en madera y recubierto con oro y lapislázuli. El instrumento presenta la cabeza de un toro recubierta de oro con los ojos de lapislázuli. También presenta decoración en el frente, en la que vuelve a poner de manifiesto la importancia de los animales en la cultura, y cenefas geométricas en el resto.

Parece ser que el arpa era de algún miembro del séquito de la reina Punabi.  


Casco de Meskalamdug.
Este casco está realizado en oro y forma parte también del ajuar funerario. Reproduce un tocado ceremonial de la realeza y esta labrado con una técnica minuciosa. El cabello esta finamente tallado y las orejas presentan orificios a ambos lados al ir este colocado en la cabeza del difunto.

A parte de los citados en el ajuar también se hallaron arpas, liras, barcos, copas, alfileres y todo tipo de joyas. 

Hay un detalle que me gustaría destacar sobre la cultura sumeria y es la importancia de la música. Como hemos mencionado se han encontrado liras y arpas pero, también, han aparecido instrumentos de percusión o viento. Así que es posible que los músicos tuvieran una posición social relevante dentro de la sociedad sumeria. 

Para finalizar, uno de los grandes aportes de los sumerios fueron los sellos cilíndricos. Estos pequeños utensilios servían como sello distintivo de una determinada personalidad. Elaborados en caliza, mármol, alabastro o piedras preciosas tenían una utilidad práctica como método de identificación en las transacciones comerciales o administrativas. En sus inicios las representaciones eran motivos geométricos o escenas cotidianas que con el tiempo se fueron transformando en verdaderas obras de arte. Las escenas se plagaron de simbología y de escenas mitológicas. De hecho hacia el final surgió la representación típica del héroe Gilgamesh que sería clave en el simbolismo asirio.


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